Srta. Jara Modern Living

Torres Blancas, Madrid 1969


Edificio Torres Blancas, 2 de la calle Corazón de María, número 37 de la Avenida de América, en Madrid.

El proyecto, firmado por Francisco Javier Sáenz de Oiza, es de 1961, y las obras se prolongaron desde 1964 hasta 1969.

Oiza que residió en la torre hasta su fallecimiento pensó y repensó el edificio hasta el último gramo de hormigón. Quiso recrear en él toda una ciudad, donde sus habitantes pudieran recogerse pero también relacionarse, trabajar e incluso comer gracias al restaurante de la última planta, que se comunica con todas las casas.

El edificio, de 71 metros de altura y 23 pisos, es una estructura a base de cilindros rodeados en todo su perímetro por balcones con celosías de madera, en la azotea hay una espectacular piscina, otra de las características de este edificio es la variedad programática; se combinan departamentos, viviendas de una y dos plantas, y oficinas.

Dentro, desde el rellano hasta las terrazas de las casas, conviven con la arquitectura los elementos esculturales. Nada más entrar el visitante se topa con una imponente escalera de caracol que recorre la torre de abajo a arriba, a modo de columna vertebral, de grieta de luz. En los rellanos se aprecia el gresite -piezas cerámicas de origen italiano que revisten las paredes y las formas curvas en techos y paredes.

Hay cuatro viviendas por planta como máximo, pero no en todas ellas, pues las hay dúplex y los tamaños varían: de 90, 200 y 300 metros cuadrados. Las casas de mediano tamaño a la venta en la actualidad rondan los 500.000 euros.

Curiosamente, se habilitaron unas casas destinadas en origen al ocio y la vida social de las clases altas , con salones amplios y luminosos, fueron ocupadas por personajes vinculados al mundo de las Bellas Artes y las letras. Camilo José Cela, entre otros, habitó en una de ellas, diseñadas en forma de L.

La pretensión de Oiza era construir un edificio de viviendas singular, de gran altura, que creciera orgánicamente, como un árbol, recorrido verticalmente por escaleras, ascensores e instalaciones, como si fueran los vasos leñosos del árbol y con las terrazas curvas agrupadas como si fuesen las hojas de las ramas.

El restaurante, que  abrió en 1971,  llevaba el nombre del maese Ruperto de Nola, cocinero del Rey Hernando de Nápoles, autor del “Libro de de guisados, manjares y potajes” (Toledo 1529) cuya portada se reproducía en la carta del “comedor”, como se denominaba, pues en aquellos años todavía no era habitual el termino restaurante, cuando abrió sus puertas estábamos ante un Madrid de formas nuevas, funcional, en el que el edifico Torres Blancas era uno de los mas audaces.

La impresión que se tenia al entrar en este espacio era la de estar mas que en el aire, en un mundo submarino, algo así como el comedor del Nautilus del Capitán Nemo, solo que a través de sus ventanales no se veía el fondo del mar, sino Madrid desde el cielo, el restaurante permanecio abierto desde hasta 1985.

Srta. Jara (Torres Blancas, Madrid, 1969)

3 comentarios a 'Torres Blancas, Madrid 1969'

Suscríbete a los comentarios vía RSS o TrackBack a 'Torres Blancas, Madrid 1969'.

  1. Wao, qué edificio ás fantástico. Es impactante por fuera pero no me podía imaginar lo del restaurante y la piscina. Será cuestión de visitar alguno de los pisos que se alquilan o venden allí, como si fuera a comprármelo 🙂

    Cristina I.

    28 Jun 11 at

  2. Hola! Este edificio me enloquece. Se puede visitar? hay tantas cosas que me pregunto sobre este edificio, y hay tan poca información en internet…
    Estas fotos, las has tomado tú? Me intriga saber qué ha pasado con el restaurante, dices que cerró en 1985, pero entonces qué hay ahí ahora? y la piscina, que en algunas fotos por internet la he visto como abandonada. Es que está despoblado el edificio ahora?
    Cualquier otra cosa que me puedas contar, por favorrrr!!
    gracias!

    Simon

    11 Mar 12 at

  3. Hola, pues yo lo visité por que tengo unos conocidos, el edificio es una maravilla y las viviendas son muy bonitas, asomarte a un balcón y ver el efecto espiral que hace es precioso. El restaurante se cerró y así se quedó, el edificio a pesar de ser emblemático de Madrid y de viviendas muy caras, la parte de arriba está bastante descuidada. Besos

    Srta. Jara

    15 Mar 12 at

Dejar un comentario